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jueves, 8 de marzo de 2012

Justamente esta mañana vi la nota que le hizo Matías Martin en Vértigo el año pasado a Víctor Hugo Morales y hablaban de Diego, Diego en la cancha, Diego y su gol, Diego referente de los jugadores, Diego técnico per sé, por intuición y por confianza ciega. Así siento a Román, como el que más entiende de fútbol, al que se le nota lo que piensa, lo que sabe , lo que haría, antes de tocar la pelota, y el que puede, maravillosamente , hacer con la pelota y la técnica lo que su cabeza dibuja con anticipación y claridad. Tan cuestionado Román, a veces me gusta verlo, como cuando miraba a mis hijas de lejos, tratando de pensar cómo las veía el resto del mundo y no yo, por ser la madre, y me emocionaba, silenciosamente, observándolas esos metros más adelante con la mochila y el delantal en la escuela, o diciéndole gracias al mozo cuando nos traía las milanesas en el bodegón. Observo a Román y me gustaría que todo el mundo pudiera ver lo que yo veo en él: la belleza técnica que es sólo producto de su concepto de fútbol, de juego, de cancha. Sin duda es el técnico en la cancha pero sólo porque sabe lo que siempre decía Pasarella “entiende el juego”, porque hace jugar a los otros con su cabeza, porque es un artista, el divino, porque los detractores están arriba, abajo, afuera, de costado pero nunca son sus pares. Cualquier otro critica a Román, nunca otro jugador de fútbol pone en duda su talento y eso, joder, algo significa o no?
Como siempre repito una frase que tiene sentido particularmente en esta situación (y la hago valer para muchas otras) “No hay nada más práctico que una buena teoría” , la “práctica” de Román, es mágicamente “concepto” en acción.
Gracias por ver un poquito a Román como yo.

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